Migrar de WordPress a Webflow es reconstruir la web pieza a pieza. No hay una herramienta que migre todo el sitio con un clic, así que toca rehacer cada parte desde cero.
En esta guía te explicamos cómo hacerlo, qué orden seguir para no perder posicionamiento y cómo plantearlo si tu sitio es grande y prefieres no mover todo de golpe.
Sabes que tienes que migrar a Webflow cuando pasas más pasas más tiempo actualizando plugins y temas que publicando, el sitio empieza a ir lento y los plugins de caché ya no arreglan los avisos de PageSpeed Insights, cualquier cambio visual requiere pelearte con el theme o con un page builder como Elementor, has tenido sustos de seguridad recientes o tu equipo de marketing depende del técnico para publicar una landing.
Webflow tiene el diseño visual desde el propio editor, hosting incluido, actualizaciones de seguridad gestionadas por la plataforma y edición de contenido desde una interfaz visual para cualquier persona del equipo.
Dicho esto, hay escenarios donde quedarse en WordPress sigue siendo lo razonable. Si tienes una tienda online con WooCommerce y un flujo de venta muy específico, si dependes de plugins puntuales sin equivalente en Webflow, si buscas la opción más económica posible, o si tu sitio tiene miles de URLs imposibles de mover de golpe. En esos casos quizá te compense quedarte donde estás o tirar de la opción gradual con Webflow Pages que verás al final del artículo.
Si todavía estás dudando, en nuestra comparativa de Webflow vs WordPress te ayudamos a ver las diferencias.
Durante casi todo el proceso vas a trabajar sobre un staging de Webflow, un subdominio del tipo tusitio.webflow.io que funciona como entorno de pruebas. Solo en la última fase apuntas tu dominio real para que los visitantes empiecen a ver la versión nueva.
Antes de tocar nada en Webflow, necesitas un mapa claro de lo que hay en tu sitio actual. Es la fase más aburrida y la que más tiempo ahorra después.
Apunta tus páginas estáticas como home, sobre nosotros, contacto, servicios y legales, los posts del blog con sus categorías, los Custom Post Types si los tienes, los formularios activos y dónde envían los datos, las integraciones conectadas con CRM, email marketing o analítica, los plugins que usas de verdad y la configuración multiidioma si tu web está en varios idiomas.
Con esa lista en la mano, decide qué se migra y qué se descarta. Aprovecha para limpiar posts con cero tráfico durante años, páginas duplicadas o secciones desactualizadas. Cuanto más pequeño sea el sitio, más fácil será migrarlo.
El diseño se hace desde cero, no hay forma de importar el theme de WordPress. Tienes tres caminos según cuánto control quieras tener. Empezar con una plantilla del marketplace de Webflow y adaptarla a tu marca, inspirarte en proyectos publicados en la galería pública para clonar uno que te encaje o diseñar de cero con maquetas en Figma.
Antes de maquetar, ten resueltas tres cosas. Los componentes reutilizables para botones, cards y bloques que se repiten, así un cambio de estilo afecta a todas las páginas a la vez. La estructura responsive desde el primer día, revisando cada sección en los breakpoints que Webflow trae por defecto. Y las CMS Collections si tu sitio tiene contenido dinámico como blog, equipo o casos de estudio, donde diseñas una única plantilla que se aplica a todos los items.
Si nunca has tocado Webflow, échale un vistazo a nuestro tutorial para crear tu primera web en Webflow antes de empezar.
Aquí está la parte técnicamente más delicada. WordPress exporta tu contenido en XML y Webflow importa CSV, así que hay un paso intermedio de conversión.
Ve a Herramientas > Exportar en tu admin de WordPress y descarga el XML con las entradas, páginas o Custom Post Types que necesites. Conviértelo a CSV con un conversor online o con el plugin gratuito WP All Export, que permite mapear los campos antes de exportar. Limpia el CSV en una hoja de cálculo comprobando que título, slug, contenido, fecha, categoría e imagen destacada estén bien mapeados.
En Webflow, crea la Collection correspondiente con los campos que necesites, usando Plain Text para títulos, Rich Text para contenidos, Image para imágenes y Reference para categorías. Desde la pestaña de la Collection pulsa Import, sube el CSV y mapea cada columna con su campo.
Las imágenes es uno de los puntos más complicados de migrar. El CSV lleva las URLs apuntando al servidor de WordPress y Webflow no las descarga automáticamente al Assets panel. Puedes resubirlas manualmente si son pocas o mantenerlas en el servidor antiguo y migrarlas después con un script. Revisa también los enlaces internos del cuerpo de los posts por si tienes que ajustar alguno.
Webflow no tiene un plugin como Yoast o Rank Math, sino que usa herramientas integradas en el propio Designer. Cubren lo esencial, no llegan al nivel de control de los plugins de WordPress, pero para la mayoría de sitios no hace falta.
Configura el title y la meta description de cada página en Page settings > SEO settings, y en las Collections conecta esos campos al CMS para que cada item tenga sus metas dinámicas. Activa el sitemap automático en Site settings > SEO > Sitemap, queda disponible en /sitemap.xml y lo mandas a Google Search Console cuando lances. Copiar y pega el fichero robots.txt que tenías en el WordPress. Rellena también Open Graph y Twitter Card en Page settings > SEO settings para cuando alguien comparta tus URLs en redes.
Si quieres afinar más, Webflow te deja meter schema y JSON-LD en Page settings > Custom code, configurar canonical tags globales desde Site settings > SEO y revisar la jerarquía H1, H2 y H3 en el propio Designer al maquetar.
Este paso es opcional. Si vas a mantener exactamente la misma estructura de URLs, no necesitas redirecciones. Pero si las URLs cambian, aunque sea solo en algunas páginas, las redirecciones son lo que evita que pierdas el tráfico orgánico.
Las redirecciones se configuran en Webflow, no en WordPress. Es la nueva web la que recibirá las visitas a las URLs antiguas y decidirá a dónde mandarlas. Cuando hagas el cambio de dominio en la siguiente fase, las redirecciones que tengas montadas en Webflow se aplicarán solas.
Para preparar el mapeo, exporta el sitemap de WordPress, que Yoast y Rank Math generan en /sitemap_index.xml, y si ya gestionabas redirecciones desde Rank Math exporta también el JSON con las que tenías para usarlo como base. Vuelca todas las URLs en una hoja de cálculo con la antigua y la nueva, marca como prioritarias las que reciben visitas, y decide qué hacer con las URLs sin tráfico, ya sea redirigirlas, dejarlas caer en 410 o mantenerlas si tienen enlaces entrantes.
Con el mapeo listo, súbelo a Webflow desde Site settings > Publishing > 301 redirects. Puedes añadirlas una a una o subir un CSV con la ruta antigua y la nueva. La importación CSV sobrescribe las que ya tengas, así que exporta primero las existentes y añade las nuevas al mismo archivo.
Llegado este punto tienes la web nueva lista en el staging, el SEO configurado y, si aplica, las redirecciones cargadas. Toca apuntar tu dominio real a Webflow.
El cambio se hace en el panel DNS de tu proveedor de dominio. Actualizas los registros A y CNAME para que dejen de apuntar al hosting de WordPress y apunten al de Webflow. Webflow te indica las IPs y el CNAME exactos desde Site settings > Publishing > Custom domains en cuanto añades tu dominio.
La propagación tarda entre minutos y unas horas según el proveedor. Mientras se propaga, parte de tus visitantes verán la versión nueva y parte la antigua, es normal y dura poco. En cuanto el dominio apunte a Webflow, comprueba que las redirecciones funcionan entrando en 20 o 30 URLs antiguas y verificando que cargan bien.
Si tu sitio es grande o quieres probar Webflow antes de mover todo el contenido, hay un camino intermedio.
Webflow Pages es un plugin oficial que instalas en tu WordPress y que, mediante un API token, conecta tu WordPress con tu cuenta de Webflow. Cuando un visitante entra a una URL de tu sitio, WordPress decide servirla desde Webflow en lugar de generarla él. Para el visitante el dominio sigue siendo el mismo y no nota nada, pero tú diseñas y editas esas páginas en el Designer de Webflow, no desde el dashboard de WordPress.
Puede ir bien cuando tienes un proyecto grande con miles de URLs donde mover todo de golpe no es viable, cuando quieres probar Webflow en un par de landings antes de comprometerte con la plataforma entera o cuando prefieres migrar por fases pasando secciones poco a poco, primero el blog, luego las landings, luego la home.
No es compatible con Webflow Ecommerce, así que si vendes productos desde Webflow esta vía no te sirve. Además mantienes dos plataformas activas a la vez con el coste que implica. Si el plugin se te queda corto, otra opción habitual para migraciones graduales es montar un proxy inverso que decida qué URLs sirve cada plataforma, más técnico pero con control total sobre la arquitectura.
Migrar de WordPress a Webflow es totalmente viable y, en la mayoría de casos es un acierto. Es muy importante asegurar que todas las páginas que existían en WordPress sigan estando en Webflow, antes de dar el paso.
Si quieres aprender Webflow antes de meterte en una migración seria, te dejamos nuestro curso gratuito de introducción a Webflow. En unas horas entiendes las bases del Designer, las Collections y la publicación, suficiente para llegar con las cosas claras al primer día de migración.