Una app sencilla encargada a un equipo español arranca en unos 5.000 euros. Construirla tú, contándole a una inteligencia artificial lo que quieres, empieza gratis y se mueve entre 22 y 61 euros al mes con el plan Pro, según las partidas que necesite tu proyecto.
El plan de la herramienta es solo una de las partidas que acabas pagando, y hay tres más que se van activando según lo que tu app necesite. Aquí tienes todas, con precios de 2026, en qué se van los créditos sin darte cuenta y tres presupuestos cerrados al final.
Los presupuestos que publican las agencias españolas sitúan una app sencilla, lo que suele llamarse un MVP o primera versión funcional con lo mínimo para salir, entre 5.000 y 15.000 euros. Una de complejidad media sube a la horquilla de 15.000 a 40.000.
Construirla tú con vibe coding, que es describirle a una inteligencia artificial lo que quieres y dejar que escriba el código, mueve la cuenta a otra escala. El plan del constructor va de 20 a 50 dólares al mes, y el más completo de los tres proyectos que verás al final se queda en 61 euros mensuales de suscripciones.
Encargarlo compensa cuando hay requisitos que no se negocian, como integrarse con los sistemas internos de una empresa, cumplir normativa de un sector regulado o soportar miles de usuarios desde el día uno. Fuera de esos casos, los creadores de web apps con IA llegan de sobra.

Cada función que añades es trabajo que alguien factura aparte, desde el registro de usuarios hasta los pagos o las notificaciones, pero el factor que más se subestima son las plataformas. Una app web se hace una vez, y llevarla además a iPhone y a Android son dos productos más, cada uno con su publicación y sus pruebas.
En cuanto a quién lo hace, un freelance con experiencia en España cobra entre 35 y 65 euros la hora y una agencia entre 60 y 120. Contratar fuera, en Europa del Este o Latinoamérica, ronda los 30 a 60 euros la hora para perfiles senior, con coordinación y diferencia horaria encima.
El contrato se firma a precio cerrado o por tiempo y materiales. Con el primero sabes desde el principio cuánto pagas, aunque cada cambio abra una ampliación de presupuesto, y con el segundo pagas las horas trabajadas y el gasto lo vigilas tú.
Y no acaba al publicar, porque el mantenimiento anual, con actualizaciones, corrección de errores y adaptaciones a nuevas versiones de los sistemas operativos, se lleva entre el 15% y el 25% del desarrollo cada año.

Cuando construyes tú no hay una tarifa única, sino un conjunto de suscripciones que se activan según crece la app, y las cuatro que vienen son las de una aplicación web. Todas tienen tramo gratuito, y el de Lovable llega a 30 créditos al mes, la moneda con la que se cobra el trabajo de la IA.
Si además la publicas en las tiendas de móvil se suman la cuota de desarrollador, 99 dólares al año en Apple y 25 de pago único en Google Play, y una comisión sobre cada venta que baja al 15% para quien factura menos de un millón de dólares al año, automática en Google Play y previa alta en el programa de pequeñas empresas de Apple.
Es la herramienta donde escribes lo que quieres y la inteligencia artificial construye la app. Aparece el primer día y es la única partida sin la que no hay proyecto, aunque arranques en el tramo gratuito.
Se paga por suscripción mensual y la factura la dispara cuánto trabaja la IA por ti. El plan Pro de Lovable cuesta 25 dólares al mes, unos 22 euros al cambio, y trae 100 créditos mensuales más 5 diarios, estos ya sin el tope del plan gratuito.
La horquilla habitual va de 20 a 50 dólares al mes según la herramienta y los créditos que incluya el plan. Cursor está en el suelo con 20 dólares al mes y el plan Business de Lovable en el techo con 50.
El dominio es la dirección propia por la que se llega a tu app, del tipo tumarca.com, y solo hace falta cuando quieres enseñar el proyecto fuera, porque para construir y probar vale la dirección temporal de la herramienta.
Un .com o un .es rondan entre 7 y 15 euros al año, al registrarlo y al renovarlo, y lo que dispara el precio es la reventa de un nombre que ya tiene dueño. Mira la tarifa de renovación, que suele subir bastante tras la oferta del primer año.
Mientras tu app solo enseña pantallas esto no cuesta nada, pero en cuanto guarda información, desde las cuentas hasta los pedidos, necesita un servidor donde vivir y un sitio donde dejar los datos.
Se paga por suscripción con un consumo incluido y lo dispara el número de usuarios. Los planes de Supabase arrancan en un gratuito con 500 MB de base de datos, 5 GB de tráfico y dos proyectos, y el Pro sube a 25 dólares mensuales, otros 22 euros.
En alojamiento, Vercel Hobby es gratis pero solo para uso personal y no comercial, así que en cuanto cobras por algo toca pasar a Pro, que son 20 dólares al mes, unos 17 euros.
La pasarela es lo que permite que alguien te pague con tarjeta sin salir de la app, y es la última partida en llegar, cuando ya tienes producto hecho y alguien dispuesto a pagarlo. No cuesta nada mientras no entre dinero.
Stripe no cobra cuota mensual ni de alta en España y se queda un 1,5% más 0,25 euros por cobro con la tarjeta europea corriente, que es la que usa casi todo el mundo. Sube al 2,8% con las prémium europeas y al 3,15% con las de fuera de Europa, más un 2% si hay cambio de divisa.
Traducido a dinero, sobre una venta de 30 euros con tarjeta corriente se te quedan 0,70 euros por el camino, y sobre una de 200, unos 3,25. Es la partida más barata de todas las que vas a activar.
Cada vez que le pides algo se descuenta una cantidad según lo complicada que sea la petición, calculada a partir de los tokens que consume la IA. En Lovable, un cambio de estilos cuesta 0,50 créditos, eliminar componentes 0,90 y añadir registro e inicio de sesión 1,20.
Con esos números una tarde tranquila parece barata, pero el problema llega cuando la IA se atasca y pagas 1,20 créditos por cada intento fallido sobre la misma pantalla. Veinte o treinta idas y venidas se llevan entre 24 y 36 créditos de los 100 que trae el plan Pro.
Y no son los únicos créditos que gastas, porque tu app publicada consume del mismo saldo con cada consulta a la base de datos y cada respuesta de IA que da dentro de tu producto. Ese consumo crece con tus usuarios, así que el plan base nunca es la factura final.
Hay un gasto que no sale en ninguna página de precios y se vuelve obligatorio en cuanto tu app guarda datos de personas. Una revisión de seguridad básica de una web o app pequeña cuesta entre 800 y 2.000 euros en las empresas españolas del sector.
Ir a fondo es otro presupuesto, porque un pentest web, una prueba en la que alguien intenta entrar en tu app a propósito para encontrar los agujeros, se mueve entre 2.500 y 8.000 euros. Decidirlo depende de lo sensibles que sean los datos que guardas.
El otro gasto que sorprende es el salto de factura al crecer, porque con diez usuarios sobra cualquier plan gratuito y al llegar a unos cientos de usuarios toca pagar los 25 dólares de la base de datos y los 20 del alojamiento, unos 39 euros al mes al cambio.
Y queda tu tiempo, la partida más cara y la única que ningún presupuesto recoge, porque aprender la herramienta y rehacer pantallas se lleva semanas. Estas herramientas tienen además un techo, y cuando el producto se complica de más toca migrarlo a desarrollo tradicional y volver a los presupuestos de decenas de miles de euros.
Estos tres presupuestos salen de construir tú la app con el plan Pro, y cambian según dos respuestas, si guarda datos de personas y si cobra dinero. Las suscripciones se facturan en dólares y aquí van convertidas a euros, a un cambio aproximado de 0,86, con el dominio aparte porque se paga una vez al año.
Una página para presentar un producto, recoger correos o validar una idea solo necesita dos partidas, el plan del constructor mientras la montas y el dominio propio. No guarda datos de nadie ni cobra dinero, así que se salta la base de datos y la pasarela.
Si la montas con los créditos del tramo gratuito solo pagas el dominio, entre 7 y 15 euros al año. Con el plan Pro son 22 euros al mes mientras la sigas editando, así que el primer año va de unos 15 euros a unos 270.
Un control de pedidos, un panel de clientes o un registro de incidencias necesita el plan del constructor de forma continua, porque a estas apps siempre les añades cosas, y una base de datos. Se salta el dominio, ya que la dirección de la herramienta sirve, y también la pasarela.
Son 22 euros al mes mientras la base de datos aguante en su capa gratuita, unos 260 euros el primer año. Pasarla a Supabase Pro, otros 22 euros al mes, deja el mes en 44 y el año en unos 520.
Una app de suscripción donde cada usuario se registra, guarda su información y paga desde dentro necesita las tres suscripciones, los 22 euros del constructor, los 22 de Supabase Pro y los 17 de Vercel Pro. Son 61 euros al mes, más el dominio una vez al año.
Con la revisión de seguridad incluida, que aquí no es optativa porque guardas datos de clientes, el primer año se va de 1.550 a 2.750 euros. Sin ella serían unos 740 entre suscripciones y dominio, más lo que se lleven los créditos.

El orden en que activas las partidas es la mitad del ahorro, porque cada una se puede retrasar hasta que algo la haga necesaria. La regla es no pagar una partida hasta que su tramo gratuito se te quede corto, y el primero que se queda corto suele ser el de los créditos.
Con los créditos, el hábito que más ahorra es acotar cada petición, porque un cambio concreto en una pantalla concreta gasta una fracción de lo que gasta un mensaje con cinco encargos mezclados. Y cuando la IA se equivoca dos veces seguidas, para y reescribe la orden desde otro ángulo en vez de repetirla igual.
Donde no conviene ahorrar es en lo que toca datos y dinero, y ahí el error caro es montar los cobros con transferencias y hojas de cálculo para esquivar la comisión, que acaba costando más en tiempo y en confianza de quien te compra.
Cuánto cuesta hacer una app con IA lo decide el propio proyecto más que la herramienta. Una landing que no guarda nada ni cobra nada se queda en decenas de euros al mes, y un producto con usuarios registrados y pagos se va a cuatro cifras al año, todavía lejos de los 5.000 de encargarla.
Y como todo esto se mide construyendo, en el curso gratuito de Lovable montas tu primera aplicación con vibe coding desde cero, sin necesidad de programar y sin salir del plan gratuito.